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Publicado el 29 de Abril del 2001
Abraham, un gigante de la fe en Dios (II de II)
Hebreos 11:8-19
Abraham, confiaba en Dios: Abraham sabía
que Dios no le iba a fallar bajo ninguna circunstancia, que Dios cumple
lo que promete, tenía fe en el Dios que hace cosas imposibles,
por ejemplo, que Abraham y Sara siendo mayores y ella estéril
iban a tener hijos, o también que iba a resucitar a su hijo,
Él se fiaba de la palabra de Jehová y lo demás
podía esperar.
Muchas veces en la vida cristiana, no vemos claramente la voluntad de
Dios, parece que Dios nos ha fallado, que Dios se ha olvidado de nosotros,
no vemos las cosas nada claras y no entendemos a Dios y la culpa parece
todo de Dios. Pero nuestro error es que confiamos no en el Dios de los
imposibles, confiamos en las circunstancias, en nosotros mismos, nosotros
somos veletas al viento, el que no cambia es Dios, que Él va
cumplir lo que promete en nosotros, nosotros tenemos que confiar en
su Palabras, tenemos que tener fe en Dios, que el nos va hacer ser semejantes
a Cristo y Él sabe lo mejor para nosotros.
Abraham creía en un Dios poderoso:
Abraham sabía que iba a resucitar a Isaac, su hijo. Sabía
que Dios tenía todo el poder para hacer esto, nada ni nadie le
iba a apartar de sus propósitos. Él es Todopoderoso contra
cualquier cosa, sea grande o pequeña, sea la muerte o cualquier
problema que tengamos.
Dios es más poderoso que cualquier
dificultad que nos encontremos por el camino, por eso, debemos acogernos
y agarrarnos con todas nuestras fuerzas al Dios Todopoderoso.
Abraham, un hombre que conocía a su Dios: Abraham un hombre que
creía en un Dios poderoso, que es fiel, que podemos confiar en
él, Abraham conocía perfectamente a su Dios a la perfección
y actuaba en consecuencia. Porque el conocimiento de Dios y la Biblia
nunca puede ser teórico, ni pasivo, nos tiene que llevar a la
acción, significa una obediencia total y ciega, confiar en lo
que Él dice. Cuanto más conocemos más a Dios, veremos
cada día un Dios más poderoso y tendremos más ganar
de agradarle y servirle.
Abraham, un hombre de acción: Este
hombre de Dios era un gigante de la fe y de la confianza en Dios, pero
toda esta fe se traduce en acción, Él si esperaba y dependía
de Dios, pero era un hombre de acción. La obediencia significa
acción, pero todo conforme a la voluntad y a los propósitos
del Todopoderoso.
Es muy bueno tener que esperar en Dios
que Él hará, pero nunca debemos olvidar, que Dios no quiere
que nos quedemos con los brazos cruzados sin hacer nada. Él hará
su parte y nosotros la nuestra, nosotros tenemos que pasar a la acción,
todo sincronizada con su obediencia y con sus planes para nuestra vida.

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