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Publicado el 19 de Junio del 2001
Centrados en Dios
Isaias 25:1-12
De nuevo y otra vez nos referimos
a un cántico de alabanza a nuestro Dios que sale de la boca del
profeta Isaías, donde se centra en su Dios y en su favor hacia
Él.
Isaías ve que este Dios controla la historia
de la humanidad, que mueve sus hilos, que tiene el control de todo,
que nada se le escapa, es nuestro Dios personal, un Dios que ama, que
se preocupa por nosotros y nos ayuda en cualquier situación.
El gran Dios de la historia, se preocupa de forma individual y personal
por cada uno de nosotros.
A nuestro Dios hay que ensalzarle, exaltarle, alabarle;
tenemos motivos más que suficientes para contar las grandes maravillas
que hace. Como creyentes, nos parece más fácil hacer peticiones,
que darle gracias. Pero hay que encontrar un equilibrio entre peticiones,
adoración y alabanza.
También hay un deber de hablar a otros de
las grandes cosas que Cristo ha hecho en nuestra vida. de que el Señor
Jesús vino a este mundo para morir en una cruz por nuestros pecados
y ganar nuestra salvación, y así, declararnos justos.
Éste es un mensaje que no podemos callar ni esconderlo, tenemos
que proclamarlo.
Sería muy extraño que sólo
le agradeciésemos este gran sacrificio en los momentos de reunión
congragacional. Esa gran entrega (su hijo Jesucristo), debe tener consecuencias
en cada segundo de nuestra vida. Es lo que podríamos llamar adoración
contínua: todo lo que el cristiano hace en su vida diaria es
adoración a Dios.
Seguimos en el versículo 1, y la última
reflexión de este versículo nos dice "que sus consejos
antiguos son verdad y firmeza". Para nosotros sus "consejos
antiguos" son la Biblia. Podemos apreciar que las verdades de nuestro
Dios no cambian, son siempre las mismas.
Otras de las cosas que podemos analizar en este
pasaje y no debemos olvidar: es que Dios es amor, es bueno, busca lo
mejor para nosotros, castiga a los violentos y a los malos, pero Dios
ama a los humildes, a los pobres en espíritu y ama a los que
se refugien en el temor a Dios (es el principio de la sabiduría).
Debemos vivir en humildad, sin soberbia, sin orgullo.
"Dios ama a los humildes y aborrece a los soberbios" y "el
que se humillare será enaltecido y el que se enalteciere será
humillado". ¿Hara falta algún otro comentario? En
el versículo 9, vuelve Isaías a repetir este mismo mensaje:
ama al humilde, a quien le teme, y castiga al pecador.
El Señor tiene el control, tiene la respuesta,
tiene la salida en su momento justo, tiene el tiempo en sus manos. Si
no esperamos a sus órdenes no habrá salvación,
no podemos dar prisas a nuestro Dios, Él sabe lo mejor para nosotros,
sabe el tiempo justo para liberarnos o para contestar nuestras peticiones.
Por último, esta salvación tendrá
unas consecuencias de alegría y de gozo porque veremos como Dios
actúa, de una manera positiva, perfecta y poderosa, mucho mejor
de lo que pudiéramos pensar.

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