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Publicado el 1 de Febrero de 2001
LA SALVACION (IX)
"El Gran Amor de Dios.
La fuente de la salvación para el hombre"
LECTURAS:
- Efesios 2:4-5
- Tito 3:4-7
- San Juan 3:16
- I Juan 3:11; 4:9-10;
- Romanos 5:8
- I Juan 3:1
- I Pedro 1:3
- S. Juan 17:23
- II Tesalonicenses 2:16-17
- II Corintios 5:14-15
- Gálatas 2:20
B O S Q U E J O:
- I. La condición del hombre sin esperanza
- II. El amor de Dios para el hombre
- III. La misericordia, alcanzándolo mas lejos que el amor
- IV. El Amor de Dios, la fuente de la salvación
- V. El amor de Dios, es eterno.
I. LA CONDICIÓN DEL HOMBRE SIN ESPERANZA:
En los temas anteriores a este, hemos visto un cuadro general de la
condición del hombre caído.
Él, ha pecado por desobedecer el mandamiento de Dios y ha venido
a estar bajo la condenación divina. También tiene dentro
de sí, la naturaleza de pecado, la cual es del enemigo de Dios,
Satanás. Por lo cual, él hombre esta inútil, no
se puede salvar asimismo, ni nadie, aparte de Dios le puede salvar del
juicio final. También, además de esto, el hombre tampoco
puede por su cuenta abandonar el pecado, ni dejar de ofender a Dios.
su destino final es el Lago de fuego, el cual ha sido preparado para
Satanás y sus ángeles, así como para los hombres
que le sigan.
Así que, el hombre en todos sus caminos, esta sin ayuda y sin
esperanza.
II. EL AMOR DE DIOS PARA EL HOMBRE:
Definitivamente, el hombre en sí mismo, esta sin esperanza.
Pero como Dios ama al hombre, ya que tiene un propósito eterno
para él; después de haberlo creado y haberlo puesto frente
al árbol de la vida y después de la caída, El todavía
ama al hombre y Dios todavía quiere que el hombre sea lleno de
Él, para que el hombre pueda expresarlo y satisfaga Su corazón.
Al leer Efesios 2:4-5; "Pero Dios, que es rico en misericordia,
por su gran amor con que nos amo, aun estando nosotros muertos en pecados,
nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos)," encontramos
que el versículo 4 nos dice que Dios es rico en misericordia
y empieza con las palabras "PERO DIOS", este es el factor
que nos torna de nuestra posición ya que estabamos en una situación
miserable, pero Dios vino con su rica misericordia y nos hizo disponibles
para Su amor.
III. LA MISERICORDIA,ALCANZÁNDOLO MAS ALLA QUE EL AMOR:
El objeto de amor debería ser alguien que merece ser amado,
pero el objeto de misericordia es siempre algo que esta en una situación
lastimosa. Así que, la misericordia de Dios alcanza mas allá
que su amor. Dios nos amo porque nosotros éramos objeto de Su
Selección, pero todos nosotros venimos a estar en una situación
lastimosa por la caída, aun en muerte, delitos y pecados; así
que, necesitamos la misericordia de Dios.
Por causa de su gran amor, Dios es rico en misericordia para salvarnos
de nuestra condición arruinada y establecernos en una condición
conveniente para Su amor.
IV. EL AMOR DE DIOS, LA FUENTE DE LA SALVACIÓN:
El amor de Dios, es la fuente de nuestra salvación, Él
manifestó ese gran amor, enviando a Su Hijo Unigénito
para morir por nuestra redención. Él, no estaba obligado
a salvarnos de la condenación, Él podía echarnos
en el Lago de fuego; pero Su amor le hizo venir y morir en la cruenta
cruz por nosotros. ¡QUE AMOR MAS MARAVILLOSO!
Fue por el hombre caído, que el Señor Jesús vino
a la tierra, y vino con el propósito especifico de morir por
el hombre. Era su interés que le consumía y lo cual lo
trajo a la tierra para ministrar y aun poner su vida en rescate. El
motivo poderoso era un amor grande por el hombre.
Su ministerio a los hombres, fue el resultado de Su amor por ellos;
y porque su amor no tiene limites, Él pudo servir aun hasta la
muerte sobre la cruz.
V. EL AMOR DE DIOS, ES ETERNO:
El propósito de Dios con el hombre es eterno y también
Su amor. Ahora usted puede saber y ver como Dios nos amo. Él
quiere salvarnos y darnos su vida, El nunca cambia y aun cuando hemos
caído en pecado y muerte, Su misericordia nos alcanza. ¡ALELUYA!.
Por causa de su grande amor para con nosotros, esta garantizado que
seremos llenos con Su vida y cumpliremos Su propósito eterno.
Así también, por causa de ese amor tan grande, nosotros
podemos venir a ser los niñitos de Dios para crecer y venir a
ser los hijos maduros posteriormente. I de Juan 3:1 dice: "Mirad
cual amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios;
por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él".
Carlos E. Cruz Porras

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